Crear un ecommerce implica mucho más que publicar un catálogo de productos y habilitar un carrito de compras. La estructura del sitio, las fichas de producto, la experiencia desde dispositivos móviles, los pagos y la logística influyen en el recorrido que realiza una persona antes y después de comprar.
Algunos problemas pueden pasar desapercibidos durante el desarrollo y hacerse evidentes cuando la tienda comienza a recibir visitas. Por eso, si todavía estás preparando el proyecto, nuestra guía sobre cómo crear una tienda virtual puede ayudarte a definir los principales componentes antes del lanzamiento.
Si la tienda ya está funcionando, identificar los siguientes errores te permitirá determinar qué aspectos necesitan revisión.
1. Elegir un diseño pensando solo en la apariencia
Una tienda visualmente atractiva no necesariamente ofrece una buena experiencia de compra. El diseño también debe ayudar al usuario a encontrar productos, comparar alternativas y avanzar hacia el carrito sin tener que descubrir cómo funciona cada página.
Por eso, no conviene concentrarse únicamente en colores, tipografías, banners o fotografías.
Revisa también:
- La organización del menú.
- La visibilidad del buscador.
- El acceso a las categorías.
- La facilidad para utilizar filtros.
- La legibilidad de los textos.
- La ubicación del carrito.
- Los botones principales.
- La navegación desde dispositivos móviles.
Una tienda con muchos elementos visuales puede incluso dificultar la compra si estos compiten entre sí o distraen de las acciones principales.
Un buen diseño de tiendas virtuales debería equilibrar identidad visual, arquitectura y facilidad de uso para que el usuario pueda recorrer el catálogo sin fricciones innecesarias.
2. No probar el funcionamiento técnico de la tienda
Otro error es revisar únicamente cómo se ve el ecommerce y no comprobar cómo funciona.
Una página lenta, un botón que no responde o un formulario que presenta errores puede interrumpir el recorrido del comprador.
Antes de publicar y después de realizar cambios importantes, comprueba:
- Velocidad de carga.
- Enlaces internos.
- Botones.
- Formularios.
- Buscador.
- Filtros.
- Carrito.
- Checkout.
- Imágenes.
- Visualización en diferentes dispositivos.
La experiencia móvil merece especial atención. No basta con comprobar que el sitio se adapta a una pantalla pequeña: intenta buscar un producto, seleccionar una variante, añadirlo al carrito y completar una compra desde un celular.
También conviene repetir estas pruebas periódicamente. Una actualización de la plataforma, un plugin o una integración pueden modificar funciones que anteriormente operaban correctamente.
3. Crear el ecommerce sin conocer al comprador
Intentar venderle a todo el mundo dificulta tomar decisiones sobre diseño, catálogo, contenido y comunicación.
Antes de desarrollar una tienda conviene comprender quién compra, qué necesita saber antes de decidir y qué factores pueden generar dudas durante el proceso.
Por ejemplo, una persona que compra tecnología puede necesitar comparar especificaciones. Quien compra ropa probablemente quiera consultar tallas, materiales y fotografías. En muebles, dimensiones y condiciones de entrega pueden adquirir mayor relevancia.
Conocer al público ayuda a decidir:
- Qué información mostrar.
- Cómo organizar el catálogo.
- Qué filtros utilizar.
- Qué dudas responder.
- Qué canales trabajar.
- Qué contenidos desarrollar.
No necesitas añadir información simplemente para llenar una página. El objetivo es proporcionar aquella que realmente facilite la evaluación del producto.
4. Organizar mal las categorías y productos
Dividir un catálogo en categorías no garantiza que esté bien organizado.
Un ecommerce puede tener demasiadas categorías, utilizar nombres difíciles de interpretar o crear subcategorías innecesarias. También puede suceder lo contrario: agrupar cientos de productos dentro de una sola sección sin filtros suficientes.
La estructura debería responder a la forma en que los compradores buscan y comparan productos.
Por ejemplo, una tienda de tecnología puede organizar inicialmente su catálogo entre laptops, smartphones, monitores y accesorios. Dentro de cada categoría pueden incorporarse filtros por características relevantes.
Antes de definir la arquitectura, pregúntate:
- ¿El nombre de cada categoría es comprensible?
- ¿Un producto aparece donde el usuario esperaría encontrarlo?
- ¿Las subcategorías aportan utilidad?
- ¿Existen categorías prácticamente duplicadas?
- ¿Los filtros ayudan a reducir las opciones?
- ¿El buscador devuelve resultados útiles?
Una arquitectura clara también facilita relacionar productos y guiar al usuario hacia alternativas similares.
5. Publicar fichas de producto incompletas
En una tienda física, el comprador puede observar un producto, tocarlo o solicitar información. En ecommerce, gran parte de esa evaluación depende de la ficha.
Por eso, utilizar una fotografía y una descripción genérica puede dejar preguntas sin responder.
Dependiendo del producto, una ficha debería incluir:
- Nombre.
- Precio.
- Disponibilidad.
- Fotografías claras.
- Variantes.
- Dimensiones.
- Materiales.
- Características.
- Especificaciones técnicas.
- Información de entrega.
- Instrucciones cuando sean necesarias.
- Reseñas reales, si están disponibles.
Las fotografías también deberían ayudar a comprender el producto. Diferentes ángulos, detalles y referencias de tamaño pueden resultar más útiles que una gran cantidad de imágenes prácticamente iguales.
Asimismo, evita copiar automáticamente la misma descripción proporcionada por el fabricante. Es preferible desarrollar información que responda a las preguntas reales de tus compradores.
6. Crear un checkout demasiado complicado
El usuario puede encontrar el producto correcto, aceptar el precio y aun así abandonar durante los últimos pasos.
Un checkout con demasiados campos, instrucciones poco claras o errores durante el pago añade fricción precisamente cuando el comprador intenta finalizar el pedido.
Revisa:
- Cuántos campos debe completar.
- Si todos los datos solicitados son necesarios.
- Si el precio final está claro.
- Cuándo aparecen los costos de envío.
- Si los cupones funcionan.
- Si existen mensajes de error comprensibles.
- Cómo funciona desde un celular.
- Qué ocurre cuando un pago no puede completarse.
También conviene evaluar si exigir la creación de una cuenta es realmente necesario para todos los compradores o si la plataforma permite ofrecer compra como invitado.
Los medios de pago forman parte de este proceso. No se trata de incorporar todas las alternativas existentes, sino aquellas relevantes para los clientes y compatibles con la operación del negocio. Nuestra guía sobre cómo elegir una pasarela de pago para ecommerce explica qué criterios conviene evaluar antes de implementar una solución.
Antes de lanzar la tienda, realiza una transacción completa para verificar tanto lo que experimenta el comprador como la recepción y confirmación del pedido.
7. No definir correctamente envíos, cambios y devoluciones
Ofrecer muchas modalidades de entrega no necesariamente mejora la experiencia si el negocio no puede gestionarlas correctamente.
Lo importante es que el comprador pueda conocer las condiciones antes de completar el pedido.
La tienda debería comunicar claramente:
- Zonas de cobertura.
- Costos de envío.
- Plazos estimados.
- Operadores o modalidades disponibles.
- Recojo en tienda, cuando exista.
- Seguimiento del pedido.
- Condiciones para cambios.
- Procedimiento de devolución.
Evita dejar información relevante sobre costos o cobertura para el último paso del checkout.
También es importante coordinar lo que comunica la web con la capacidad logística real. Prometer entregas que posteriormente no pueden cumplirse puede generar una mala experiencia incluso si la navegación y el pago funcionaron correctamente.
8. Descuidar la seguridad del ecommerce
La seguridad de una tienda virtual no debería reducirse a mostrar un ícono de candado o un mensaje de “compra segura”.
Un ecommerce puede gestionar cuentas administrativas, información de clientes, pedidos, formularios e integraciones con servicios externos. Todos estos elementos requieren controles.
Entre los aspectos que conviene revisar están:
- Uso de HTTPS.
- Actualización de la plataforma.
- Actualización de plugins y extensiones.
- Contraseñas robustas.
- Control de accesos administrativos.
- Copias de seguridad.
- Protección de formularios.
- Integraciones con terceros.
- Configuración del proceso de pago.
Tampoco todos los integrantes del equipo necesitan tener los mismos permisos dentro de la plataforma. Limitar accesos según funciones puede reducir riesgos operativos.
La seguridad debe revisarse periódicamente y no únicamente durante el lanzamiento.
9. Crear contenido sin una estrategia
Publicar artículos de forma frecuente no garantiza que el contenido contribuya al ecommerce.
Antes de crear una pieza, conviene definir qué necesidad del usuario responde y en qué momento del proceso de compra puede resultar útil.
Por ejemplo, una tienda que vende cafeteras podría trabajar contenidos como:
- Cómo elegir una cafetera según el tipo de uso.
- Diferencias entre determinados sistemas.
- Cómo limpiar una cafetera.
- Qué tipo de café utilizar.
- Comparaciones entre categorías.
Estos contenidos pueden responder dudas reales y, cuando resulte pertinente, conectar con categorías o productos relacionados.
También conviene evitar que todas las publicaciones tengan como único propósito presentar una oferta. Una estrategia puede cubrir diferentes momentos: descubrimiento, comparación, evaluación, compra y posventa.
El contenido debería ayudar al usuario a tomar una decisión mejor informada y conectar con el catálogo cuando exista una relación natural.
10. No medir el recorrido de compra
Saber cuántas personas visitaron una tienda es útil, pero insuficiente para comprender su rendimiento.
La medición debería permitir identificar qué sucede a medida que los usuarios avanzan.
Entre los indicadores y eventos que puedes revisar se encuentran:
- Visualizaciones de productos.
- Productos añadidos al carrito.
- Inicio del checkout.
- Compras.
- Ingresos.
- Ticket promedio.
- Abandono del carrito.
- Clientes nuevos.
- Clientes recurrentes.
- Canales de adquisición.
Imagina que una categoría recibe muchas visitas, pero pocas personas añaden productos al carrito. El problema puede encontrarse en las fichas, precios, disponibilidad o propuesta presentada.
Si, en cambio, muchos usuarios añaden productos y comienzan el checkout pero pocos completan la compra, será necesario revisar otra etapa del recorrido.
Medir permite priorizar qué optimizar en lugar de realizar cambios basados únicamente en suposiciones. Cuando la tienda ya está operativa y tienes información sobre su comportamiento, puedes evaluar diferentes acciones para aumentar las ventas en ecommerce según los puntos de mejora detectados.
Checklist: ¿tu ecommerce está cometiendo alguno de estos errores?
Antes de realizar nuevas campañas o incorporar funcionalidades, puedes hacer una revisión general del canal.
| Área | Pregunta que debes hacerte |
|---|---|
| Diseño | ¿Encontrar productos resulta sencillo? |
| Mobile | ¿Puedo completar una compra desde celular? |
| Categorías | ¿La organización del catálogo es comprensible? |
| Productos | ¿Las fichas resuelven las principales dudas? |
| Checkout | ¿Existen pasos o campos innecesarios? |
| Pagos | ¿He realizado una transacción completa de prueba? |
| Envíos | ¿Costos y tiempos están claros antes de pagar? |
| Seguridad | ¿Plataforma, accesos e integraciones están protegidos? |
| Contenido | ¿Responde a necesidades reales del comprador? |
| Medición | ¿Puedo identificar dónde se abandona la compra? |
Encontrar uno de estos problemas no significa que sea necesario rediseñar toda la tienda. Primero identifica qué parte del recorrido está afectada, establece una prioridad y comprueba el resultado después de implementar el cambio.
Evita corregir tu ecommerce basándote únicamente en suposiciones
Una tienda virtual necesita ajustes a medida que incorpora productos, recibe compradores y obtiene información sobre su comportamiento. Por eso, detectar un problema debería ser el inicio de un proceso de mejora y no simplemente una lista de cambios visuales.
Prioriza primero los errores que impiden encontrar productos, completar pedidos o realizar pagos. Después podrás trabajar aspectos relacionados con contenido, adquisición, recurrencia y optimización comercial.
La finalidad es conseguir que el ecommerce sea comprensible para el usuario, funcional durante todo el proceso de compra y medible para el negocio. Así podrás tomar decisiones a partir de problemas concretos y no únicamente de percepciones sobre cómo debería funcionar una tienda online.