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Marketing digital

¿Qué es un algoritmo y cómo funciona en marketing digital?

Camila Alarcon Autor
11 de agosto de 2025 11 min
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Cada vez que realizas una búsqueda en Google, abres Instagram, reproduces un video recomendado o ves un anuncio, diferentes sistemas procesan información para determinar qué contenido mostrar, en qué orden hacerlo o qué opción puede resultar más relevante. Detrás de muchos de estos procesos se encuentran los algoritmos.

Para las empresas, comprender su funcionamiento ayuda a entender por qué determinados contenidos consiguen visibilidad, cómo se organizan los resultados de búsqueda y qué señales utilizan algunas plataformas para personalizar la experiencia de sus usuarios.

Sin embargo, trabajar una estrategia digital no significa intentar descifrar o “engañar” cada algoritmo. Una agencia de marketing digital puede integrar SEO, publicidad, contenidos y analítica para tomar decisiones considerando tanto el funcionamiento de las plataformas como los objetivos y comportamiento de la audiencia.

¿Qué es un algoritmo?

Un algoritmo es un conjunto ordenado de instrucciones o reglas utilizadas para resolver un problema, procesar información o conseguir un resultado determinado.

Una manera sencilla de entenderlo es pensar en una receta.

Para preparar un plato necesitas ingredientes, una secuencia de pasos y determinadas condiciones. Si seguimos las instrucciones, obtenemos un resultado.

En un entorno digital sucede algo parecido, aunque los sistemas pueden ser considerablemente más complejos.

Por ejemplo, un buscador recibe una consulta y necesita determinar qué resultados mostrar. Una plataforma de redes sociales recibe miles de posibles publicaciones y necesita decidir cuáles presentar a cada usuario.

Por eso, cuando hablamos del “algoritmo de Internet” en realidad estamos simplificando. No existe un único algoritmo que controle todo el entorno digital. Cada plataforma utiliza diferentes sistemas, modelos y señales según el problema que necesita resolver.

¿Cómo funciona un algoritmo?

Aunque los algoritmos pueden tener niveles de complejidad muy diferentes, podemos entender su lógica básica mediante cuatro elementos:

Datos de entrada → procesamiento → reglas o modelos → resultado

Imaginemos una plataforma que recomienda videos.

Primero puede recopilar diferentes señales sobre el comportamiento del usuario: qué contenidos reproduce, cuáles abandona rápidamente, qué temas consulta o con qué publicaciones interactúa.

Posteriormente, sus sistemas procesan esas señales y estiman qué contenidos podrían resultar relevantes para esa persona.

El resultado es una selección personalizada de recomendaciones.

Esto explica por qué dos usuarios que utilizan la misma plataforma pueden encontrarse con experiencias completamente diferentes.

¿Para qué sirven los algoritmos en Internet?

Los algoritmos permiten procesar grandes cantidades de información y convertirlas en resultados que puedan ser utilizados por personas, plataformas y empresas.

Sus aplicaciones son muy variadas.

Ordenar resultados de búsqueda

Cuando realizas una búsqueda, Google necesita seleccionar resultados entre una enorme cantidad de páginas disponibles.

Para hacerlo utiliza diferentes sistemas de clasificación que analizan señales relacionadas con aspectos como la consulta realizada, relevancia, calidad, contexto y utilidad de los contenidos.

Esta lógica tiene una relación directa con el SEO. El objetivo no debería ser simplemente “gustarle al algoritmo”, sino facilitar que los motores de búsqueda puedan descubrir, interpretar y evaluar correctamente una página mientras ofrecemos información útil para las personas.

Si quieres profundizar en este proceso, puedes consultar nuestra guía sobre cómo posicionar una página web en Google.

Recomendar contenidos

Plataformas como Instagram, Facebook, TikTok o YouTube utilizan sistemas de recomendación para decidir qué contenidos podrían resultar relevantes para cada usuario.

Para realizar estas estimaciones pueden considerar diferentes señales relacionadas con el comportamiento, las interacciones, el contenido y el contexto.

Esto hace que una buena estrategia de contenidos necesite algo más que publicar frecuentemente.

Comprender qué formatos interesan a la audiencia, qué temas generan respuestas y cómo se comportan los usuarios permite tomar decisiones más fundamentadas sobre los tipos de contenido en redes sociales que una marca puede utilizar.

Personalizar experiencias

Los algoritmos también pueden utilizarse para adaptar una experiencia digital.

Una plataforma de streaming puede recomendar películas relacionadas con contenidos vistos anteriormente. Un ecommerce puede mostrar productos relacionados con una compra y una plataforma de contenidos puede sugerir artículos basándose en intereses previos.

La personalización intenta reducir la cantidad de opciones que el usuario necesita revisar para encontrar algo relevante.

Detectar patrones

Los sistemas también pueden analizar grandes cantidades de datos para encontrar comportamientos, relaciones o tendencias.

En marketing, esta capacidad puede ayudar a estudiar información relacionada con usuarios, campañas, tráfico, conversiones o canales.

Sin embargo, detectar un patrón no significa automáticamente conocer su causa. Los datos necesitan interpretación para convertirse en decisiones.

Automatizar determinadas decisiones

Otra aplicación de los algoritmos es la automatización.

Una plataforma publicitaria, por ejemplo, puede ajustar determinadas variables de una campaña utilizando información disponible sobre el contexto y los objetivos establecidos por el anunciante.

También existen automatizaciones para email marketing, CRM, segmentación, recomendaciones y otras actividades digitales.

Puedes conocer algunas de las soluciones utilizadas para estas tareas en nuestra guía de herramientas de marketing digital.

¿Cómo funcionan los algoritmos en marketing digital?

El marketing digital depende de múltiples plataformas y cada una utiliza sistemas diferentes.

Por ello, no existe una fórmula universal para “dominar el algoritmo”.

Lo que sí podemos hacer es comprender qué función cumplen estos sistemas dentro de cada canal.

Algoritmos de Google

Google utiliza diferentes sistemas para rastrear, interpretar y clasificar información.

Cuando una persona realiza una búsqueda, el buscador intenta comprender qué necesita y encontrar resultados que puedan responder a esa intención.

El SEO trabaja sobre diferentes aspectos que facilitan este proceso, entre ellos:

  • contenido;
  • arquitectura del sitio;
  • rastreo e indexación;
  • enlazado;
  • experiencia de página;
  • relevancia temática;
  • autoridad;
  • aspectos técnicos.

También existen elementos que ayudan a proporcionar información más explícita a los buscadores. Un ejemplo son los datos estructurados SEO, que permiten describir de manera organizada elementos como productos, empresas, artículos, eventos o videos.

Algoritmos de redes sociales

En redes sociales, el problema es diferente.

Las plataformas disponen de una enorme cantidad de publicaciones potenciales y necesitan determinar cuáles mostrar a cada usuario.

Las señales utilizadas pueden variar según la red, la superficie dentro de la propia plataforma y el tipo de contenido.

Entre ellas pueden encontrarse determinadas interacciones, comportamiento previo, relación entre cuentas, características del contenido o patrones de visualización.

Por eso, indicadores como el engagement pueden ayudar a comprender cómo responde la audiencia ante diferentes publicaciones.

Sin embargo, conseguir likes no debería convertirse en el único objetivo. Una marca necesita relacionar sus métricas sociales con lo que realmente pretende conseguir: alcance, tráfico, comunidad, leads, ventas o reconocimiento.

Algoritmos de publicidad digital

Las plataformas publicitarias también utilizan sistemas automatizados.

Google Ads, Meta Ads y otras soluciones procesan información para participar en subastas, distribuir anuncios, estimar probabilidades de acción y optimizar campañas según las configuraciones disponibles.

Esto significa que una campaña no depende únicamente de cuánto dinero se invierta.

Factores como objetivo, segmentación, anuncio, página de destino, medición y calidad de las conversiones también forman parte de la estrategia.

En Google Ads, por ejemplo, una decisión fundamental es determinar con qué búsquedas queremos relacionar nuestros anuncios. Nuestra guía sobre palabras clave en Google Ads explica cómo analizar relevancia, intención y relación con la oferta antes de seleccionarlas.

Algoritmos de recomendación

Netflix, YouTube, Spotify, Amazon y muchas otras plataformas utilizan sistemas de recomendación.

Aunque cada servicio desarrolla sus propios mecanismos, el objetivo general es seleccionar elementos que puedan resultar relevantes para determinado usuario.

Para ello pueden analizar señales como:

  • comportamiento previo;
  • preferencias;
  • contenidos consumidos;
  • similitudes entre elementos;
  • interacciones;
  • contexto;
  • patrones observados entre usuarios.

El resultado no tiene por qué ser idéntico para dos personas.

¿Qué factores influyen en los algoritmos?

No existe una lista universal de factores porque cada sistema tiene objetivos diferentes.

Una forma más útil de entenderlo es observar qué tipo de señales pueden aparecer en cada entorno:

Entorno digitalAlgunas señales que pueden intervenir
BuscadoresConsulta, relevancia, calidad, contexto, enlaces y aspectos técnicos
Redes socialesInteracciones, comportamiento, relación, contenido y visualización
Publicidad digitalObjetivo, puja, anuncio, audiencia, conversiones y contexto
RecomendadoresHistorial, preferencias, similitudes, comportamiento y contexto

Estas señales tampoco deberían interpretarse como una fórmula fija.

Las plataformas pueden modificar sus sistemas y utilizar múltiples modelos para resolver diferentes tareas.

Por eso, perseguir permanentemente supuestos “trucos del algoritmo” puede distraer a una empresa de algo mucho más importante: comprender qué necesita su audiencia y medir qué resultados está obteniendo.

¿Qué relación existe entre algoritmo y SEO?

SEO y algoritmos están estrechamente relacionados, pero hacer SEO no significa simplemente optimizar una web para satisfacer una fórmula.

Los motores de búsqueda necesitan descubrir páginas, procesar su contenido, comprender sus relaciones y determinar cuándo pueden ser relevantes para una consulta.

Una estrategia SEO puede trabajar diferentes áreas:

SEO técnico: facilita rastreo, indexación, arquitectura y funcionamiento del sitio.

Contenido: responde a necesidades e intenciones de búsqueda mediante información útil.

SEO on-page: optimiza elementos y estructura de las páginas.

Autoridad: analiza señales y menciones externas relacionadas con un sitio.

Experiencia: procura que las personas puedan acceder y utilizar correctamente el contenido.

Una agencia SEO puede trabajar estos elementos de manera conjunta, evitando depender de supuestos trucos destinados únicamente a manipular los sistemas de clasificación.

¿Cómo adaptar una estrategia de marketing a los algoritmos?

Los algoritmos evolucionan, pero esto no significa que una empresa deba modificar completamente su estrategia cada vez que una plataforma anuncia una actualización.

Existen principios más estables que permiten trabajar con mayor criterio.

Conoce a tu audiencia

Antes de pensar en algoritmos, piensa en las personas.

¿Qué buscan? ¿Qué problemas necesitan solucionar? ¿Qué formatos utilizan? ¿Qué información necesitan antes de tomar una decisión?

Las respuestas permiten diseñar contenidos y campañas con un propósito concreto.

Crea contenido útil

Publicar más no significa necesariamente conseguir mejores resultados.

Cada contenido debería responder a una necesidad: informar, resolver una duda, comparar alternativas, demostrar experiencia, generar una acción o acompañar al usuario durante su decisión.

Utiliza datos para tomar decisiones

Las métricas permiten comprobar qué sucede realmente después de publicar contenido o lanzar una campaña.

Google Analytics, Google Search Console, plataformas publicitarias y herramientas de redes sociales pueden proporcionar información diferente sobre el comportamiento y rendimiento.

Lo importante es relacionar esos datos con objetivos concretos.

Experimenta

No todas las decisiones necesitan basarse únicamente en intuición.

Puedes probar diferentes titulares, formatos, anuncios, páginas de destino o llamadas a la acción y posteriormente comparar resultados.

La experimentación permite aprender qué funciona mejor para una audiencia determinada.

Evita depender de un único canal

Construir toda la adquisición alrededor de una sola plataforma aumenta la dependencia de sus cambios.

SEO, publicidad, email, contenido, redes sociales y otros canales pueden complementarse dentro de un plan de marketing digital.

La combinación adecuada dependerá de la audiencia, objetivos y recursos disponibles.

Mantente atento a los cambios relevantes

No todas las actualizaciones requieren una reacción inmediata.

Antes de modificar una estrategia conviene comprobar si realmente existe un impacto sobre los resultados, revisar información oficial cuando esté disponible y analizar los datos propios.

¿Se puede engañar a un algoritmo?

Intentar manipular un sistema para obtener visibilidad puede producir resultados temporales, pero también implica riesgos.

En SEO, por ejemplo, crear contenido únicamente para repetir palabras clave, generar enlaces artificiales o utilizar otras prácticas manipulativas puede deteriorar la calidad del sitio y entrar en conflicto con las políticas de los buscadores.

En redes sociales sucede algo similar cuando se intenta generar interacciones artificiales que no representan un interés real de la audiencia.

Una estrategia más sostenible consiste en comprender qué problema intenta resolver cada plataforma y crear contenidos, experiencias y campañas que también aporten valor al usuario.

Entender los algoritmos ayuda a tomar mejores decisiones digitales

Un algoritmo no es una fuerza misteriosa que determina por sí sola el éxito de una empresa en Internet. Es una herramienta utilizada para procesar información, aplicar reglas o modelos y producir determinados resultados.

Google los utiliza para organizar información; las redes sociales, para clasificar y recomendar contenidos; las plataformas publicitarias, para distribuir anuncios; y otros servicios, para personalizar experiencias.

Para las marcas, comprender estas dinámicas permite interpretar mejor los resultados y evitar decisiones basadas únicamente en intuición.

La prioridad, sin embargo, no debería ser perseguir cada cambio de algoritmo. Conocer a la audiencia, producir contenido relevante, medir resultados y adaptar la estrategia a partir de datos sigue siendo una base mucho más sólida para construir presencia digital.

CA
Escrito por

Camila Alarcon

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